Seguimos con la calidad de la vivienda: no te olvides de la luz

Todo el mundo coincide en que la luminosidad es uno de los principales criterios a la hora de elegir una vivienda. La luz contribuye a crear la sensación de confort y bienestar a los ocupantes de la casa, especialmente en las llamadas zonas de día, en las que se comparte la vida en común.

Continuamos con la serie de artículos sobre la calidad de la vivienda, en la que ya hemos hablado sobre el ambiente interior y las terrazas

Por fortuna, atrás quedaron los tiempos de oscuridad en la casa, donde o bien por el tamaño de las ventanas, o bien por la ubicación interior dentro de los edificios, la luz exterior apenas penetraba y dejaba la mayoría de las estancias en penumbra.

Hoy día, los sistemas de aislamiento de muros y ventanas permiten a los arquitectos proyectar huecos mucho más amplios, con grandes superficies acristaladas, sin que perjudique al control de la temperatura ambiente en las distintas épocas del año o genere problemas de humedad.

Por ello, a la hora de diseñar un edificio residencial, se tienen en cuenta varios criterios que contribuyan a dotar de una buena luz a las viviendas. El primero de ellos es la orientación. Tanto en el planeamiento urbanístico como en la concepción final del inmueble se intenta sacar partid oa las ventajas de la doble orientación para que la luminosidad esté presente a lo largo de todo el día en todas las estancias, con más énfasis en las zonas de día, pero favoreciendo la entrada de luz en cualquier circunstancia.

Amplitud de las ventanas

El segundo elemento clave es la amplitud de las ventanas. Sobre todo en las áreas del salón y la cocina, se colocan generosos ventanales, que se benefician de avances como los dobles o triples acristalamientos, vidrios laminados de baja emisividad y cámaras de aire con gas argón, así como de sistemas como la rotura de puente térmico. Estos extensos vanos, por otra parte, dan continuidad a los espacios con la terraza para favorecer un mayor aprovechamiento del interior y el exterior, tal como contamos en la anterior entrada del blog.

La luz se extiende más fácilmente si la distribución interior de las viviendas favorece las estancias abiertas y multifuncionales. La ausencia de muros interiores o el uso de tabiquería de cristal contribuye a dar más luminosidad y ofrecer una mayor sensación de espacio. Por eso resulta frecuente diseñar áreas comunes de concepto abierto en la que la distribución se realiza mediante el mobiliario y otros elementos decorativos, que marcan el uso de cada zona.

Junto a este factor, el interiorismo también aporta su grano de arena a la luminosidad. Paredes de colores claros, pavimentos cálidos y carpinterías lacadas en blanco son tendencias en esta época, pero no solo por moda, sino también porque contribuyen a la expansión de la luz en el interior de la vivienda. Es un criterio que conviene tener en cuenta, aunque al final, cada uno sabe el cuál debe ser el toque personal de su casa.

Por último, hay otros elementos que asimismo podemos planificar con el fin de consolidar la luminosidad. Complementos como los espejos o la elección cuidadosa de los sistemas de iluminación ayudarán a lograr el ambiente luminoso definitivo. Las tecnologías actuales en esta materia nos permiten multitud de posibilidades. Para acertar, tenemos que conciliar bien nuestros gustos con el asesoramiento profesional.

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En esta galería de imágenes podemos ver algunos ejemplos de la luz que se puede conseguir en las viviendas de las promociones gestionadas por Proginsa. La apuesta por la luminosidad es una característica común en todas.

Si te interesa alguna de ellas, solicita más información a través del teléfono 948229621 o mediante el formulario de las página de cada promoción. Y no te olvides de la luz.

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