Restauración del escudo de armas del edificio Ciudadela Centro

Hace unas semanas se completó el derribo del antiguo edificio de la calle Ciudadela de Pamplona, donde Proginsa está gestionando la nueva promoción Ciudadela Centro. Antes de la demolición se procedió a la retirada del escudo de armas de la familia Iriarte-Michelena, que se encontraba en la fachada de la calle San Antón, 69, otra de las vías a las que asoma el inmueble.

El escudo, custodiado en el Depósito de Bienes Muebles del Gobierno de Navarra, está siendo objeto de estudio y restauración, con el propósito de devolverlo al lugar en el que ha permanecido durante las últimas décadas. Antes de ese emplazamiento, estuvo colocado en la casa familiar de la Bajada de Santo Domingo.

Los trabajos de restauración corren a cargo de la empresa Artus, «especialistas en Conservación y Restauración del Patrimonio Histórico-Artístico, Bienes Culturales y Arqueología». Han realizado trabajos como la restauración del relicario de la iglesia de San Gregorio Ostiense de Sorlada, de piezas de munición de la Real Fábrica de Armas de Eugui o de los restos arqueológicos del foro romano de Santa Criz de Eslava.

Los Iriarte Michelena pertenecen al grupo de familias nobles de Pamplona, tal como se recoge en la obra de Vicente Aoiz de Zuza, quien en la segunda mitad del siglo XVIII llevó a cabo un «Armorial y Padrón de Nobles de la Ciudad de Pamplona», según cuenta el historiador Juan José Martinena en un texto dedicado a esta materia.

En palabras de Aoiz de Zuza, Martín Vicente Iriarte y Michelena obtuvo junto con sus hermanos la sentencia de hidalguía en 1785, como originarios de la casa de su apellido en el barrio de Zuastia de Alsasua.

El escudo familiar es una obra tallada en piedra con dos cuarteles de la familia Iriarte – Michelena. El timbre (parte superior) se presenta con yelmo y cimera de plumas flanqueado por dos leones. En cuanto a los cuarteles, el de Iriarte contiene un roble atravesando un jabalí con dos panelas a los lados, y el de Michelena muestra el ajedrezado del Valle de Baztán.

 

El escudo se encuentra cubierto con pintura plástica de la fachada. Durante las labores de restauración y limpieza, dicha capa será retirada. Al mismo tiempo, como señala Carmen Usúa, responsable de los trabajos, se realizarán «diversos test de solubilidad a través de catas en varias zonas para constatar la presencia o no de policromía original».

Tras la intervención y una vez finalizada la construcción del nuevo inmueble, será de nuevo instalado en la misma fachada, pero en el piso primero, en un espacio que le dará mucha más visibilidad que en su ubicación anterior.

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